segunda-feira, 29 de agosto de 2011

La Degollación de San Juan Bautista


De Jesús, María y Juan celebramos no sólo su nacimiento: 25-XII, 8-IX y 24-VI, respectivamente; sino también su "dies natalis": Triduo Pascual, 15-VIII y 29-VIII, respectivamente; de manera que celebramos a Jesucristo, el Cordero de Dios; a María, la Madre del Cordero de Dios, y a Juan, el que prepara el camino al Cordero de Dios.

La "Passio" o "Decollatio" (degollación) del Santo y Glorioso Precursor Juan el Bautista, tal como se le llama a esta Fiesta en la Tradición Bizantina que también lo conmemora hoy, es ya celebrada en este día en África, en Oriente, en Siria y en casi todas partes, en el siglo IV; y está relacionada con la Dedicación de la Iglesia construida en Sebaste, en Samaria, sobre el presunto sepulcro del Bautista. En el índice de Wüzburgo no aparece en este día sino al día siguiente ya que este día se celebraba la Estación natalicia en Santa Sabina.

En cuanto a las reliquias del Bautista sabemos que fueron sepultadas en Samaría, pero en el año 362 los paganos profanaron su tumba y redujeron a cenizas los restos óseos, aunque una pequeña parte fue llevada por monjes hasta Alejandría a San Atanasio.

Será el emperador Teodosio el que mande depositar la presunta cabeza de san Juan, que en otro tiempo estuvo en Jerusalén, en Hebdomon (cerca a Constantinopla); pero otra tradición dice que esta reliquia fue trasladada de la Ciudad Santa hasta Emesa, donde el Obispo Uranio reconoció como auténtico el cráneo, en el año 452.

En la Ciudad Eterna había dos iglesias dedicadas a la Degollación del "mayor de los nacidos de mujer": una, junto a la cárcel de Tor di Nona, frente al castillo; y otra, cerca del Velabro. No consta que las reliquias del "Prodromos", como se le llama en griego al Precursor, fuesen trasladadas a Roma; la cabeza que se venera en San Silvestre in capite es la cabeza del célebre presbítero y mártir Juan, al que los peregrinos de la alta edad media visitaban en la vía Salaria Vieja, en el cementerio conocido como ad septem palumbas ad Caput Sancti Iohannis.

Finalizo con las palabras con las que el Diácono Pablo canta la figura del Bautista en el himno de Laudes de su Natividad, el 24 de Junio, que narra que cuando la espada del verdugo cortó la cabeza del Bautista de su cuerpo, el Señor puso sobre ella una triple corona: profeta, mártir y virgen:

Serta ter denis alios coronant

aucta crementis, duplicata quosdam;

trina centeno cumulata fructu

te sacer ornant.